Primera valoración.
Se revisa la graduación, la salud ocular, las necesidades visuales (estudio, deporte, trabajo) y se conversa sobre expectativas. Se explica con claridad qué puede y qué no puede ofrecer la Orto-K.
Adaptar lents d'Orto-K no és comprar unes lents qualssevol. És un procés clínic estructurat amb proves específiques i un seguiment que es manté en el temps.
La idoneïtat depèn de cada ull. Cal una valoració optomètrica completa.
Revisió de graduació, salut ocular, necessitats visuals i hàbits.
Mapa detallat de la còrnia per estudiar si l'ull és apte.
Selecció o disseny de lents personalitzades segons la forma de l'ull.
Control de la resposta visual, comoditat i adaptació.
Revisions per controlar seguretat, eficàcia, higiene i evolució.
Se revisa la graduación, la salud ocular, las necesidades visuales (estudio, deporte, trabajo) y se conversa sobre expectativas. Se explica con claridad qué puede y qué no puede ofrecer la Orto-K.
La topografía dibuja un mapa detallado de la córnea (curvatura, regularidad). Es la prueba clave para saber si el ojo es apto y para diseñar correctamente la lente. También se valora la película lagrimal y el estado de la superficie ocular.
Según los datos obtenidos, se elige o se diseña a medida una lente rígida permeable al gas con la geometría adecuada para cada ojo.
Antes de llevarlas a casa, se enseña a colocar, retirar y limpiar las lentes correctamente. La higiene es absolutamente esencial.
A la mañana siguiente se valora la respuesta visual, la comodidad, la adaptación de la lente y la salud corneal. Es habitual hacer pequeños ajustes en los primeros días.
A lo largo de las primeras semanas la visión diurna se estabiliza. Algunas personas notan cambios desde la primera noche; en otras el efecto es progresivo.
Las revisiones se mantienen en el tiempo (su frecuencia la pauta el profesional) para controlar la salud corneal, la calidad visual y la higiene. Cualquier signo de alarma —dolor, ojo rojo, visión borrosa— exige consultar de inmediato.
Es la prueba de imagen que mapea la forma de la córnea. Permite identificar irregularidades, evaluar la simetría y elegir la geometría de la lente. Sin topografía no se adapta Orto-K seria.
Se ajustan parámetros como la curvatura base, el diámetro, la zona óptica, las curvas de alivio y la potencia. El equilibrio entre todos estos parámetros determina el ajuste, la comodidad y el resultado óptico.
La lágrima actúa de interfaz entre la lente y la córnea. Una lágrima de mala calidad puede limitar la tolerancia y la eficacia. En algunos casos conviene tratar antes la superficie ocular.
El efecto desaparece progresivamente al dejar de usar las lentes. Esto la convierte en una opción muy útil para etapas de crecimiento y para personas que quieren probar antes de plantearse cirugía.
Las complicaciones graves son poco frecuentes cuando se respetan las pautas: lavado de manos, limpieza con los productos indicados, nada de agua del grifo en contacto con las lentes, respeto de las horas de uso, no dormir más de lo recomendado y acudir a las revisiones. Ante dolor, ojo rojo o pérdida de visión, retirar la lente y consultar inmediatamente.
La Orto-K modifica la superficie corneal noche tras noche. El control profesional periódico es lo que garantiza que esa interacción siga siendo segura y eficaz a lo largo del tiempo.